Es una de las imágenes clásicas del ocaso de los dictadores: exilio dorado, opulencia y un toque de melancolía. La esposa de Hosni Mubarak, Suzanne, no es una excepción. Con una considerable fortuna amasada por su marido durante 30 años de poder y que algunos estiman en 30.000 millones de euros, esta mujer, mitad egipcia, mitad galesa, seguirá viviendo como acostumbraba. Conocida en Egipto como «María Antonieta» por su aire monárquico, conservará mansiones, sirvientes, vestuario, joyas e invitaciones sociales.
En Londres, su destino natural, podrá caminar un par de calles desde su casa, en el exclusivo distrito de Knightsbridge (valorada en más de diez millones de euros) para perderse en Harrods o tomar el té con los dueños de la gigantesca tienda Qataris. Esplendor no le va a faltar. Lo que sí va a extrañar, y mucho, es el poder. MAS DETALLES